Tiempo de Lectura: 1’30’’
El acceso a las herramientas digitales y su uso en América Latina y el Caribe (ALC) pueden tener un fuerte impacto en la inclusión. La brecha digital en ALC representa un desafío significativo que limita el crecimiento económico y la inclusión en la región. A medida que la economía se vuelve cada vez más digital, existe una disparidad en el acceso y las habilidades digitales necesarias para aprovechar plenamente las oportunidades que brinda la tecnología. Esta brecha no solo afecta a nivel individual, sino que también tiene implicaciones en el desarrollo económico en general.
La brecha digital de género en ALC es un reto, enfrentando una disparidad de género en la participación económica, con solo el 51 % de las mujeres involucradas en la economía formal frente al 74 % de los hombres. Esta brecha se atribuye en gran medida a la falta de habilidades digitales entre las mujeres, lo que limita su capacidad para aprovechar los beneficios de la tecnología y su empoderamiento económico.
La falta de acceso y conocimientos digitales afecta áreas claves como la inclusión financiera y la educación en ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas (STEM), limita el desarrollo de habilidades. Por ejemplo, solo el 15% de los graduados en carreras tecnológicas en Brasil son mujeres, lo que refleja las desigualdades arraigadas en las habilidades necesarias para la economía digital.
Esta brecha digital de género no solo afecta a nivel individual, sino que también obstaculiza el crecimiento económico en general. Se estima que cerrar la brecha de género en la digitalización podría aumentar el Producto Interno Bruto mundial en un billón de dólares en qué tiempo.
A pesar del espíritu emprendedor de las mujeres en la región, las oportunidades en la economía digital aún no llegan a ellas. Las tasas de creación de nuevas empresas digitales fundadas por mujeres en ALC están rezagadas en comparación con otras regiones.
La solución a esta brecha digital de género requiere esfuerzos conjuntos del sector público y privado. Los gobiernos deben invertir en infraestructura digital, promover la educación STEM para las mujeres y desmantelar las barreras de género. El sector privado puede innovar con soluciones en línea que faciliten el acceso a servicios financieros y diseñar ofertas específicas para superar las barreras existentes.
La inclusión digital en ALC es fundamental para fomentar una economía digital más inclusiva. Cerrar esta brecha no solo beneficiará a las mujeres y minorías individualmente, sino que también impulsará el crecimiento económico.
Fuente: El pais, Universidad de León