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En un discurso impactante, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ha denominado a la situación actual como «la era de la ebullición global». Condenando la inacción climática y los altos niveles de emisiones de gases de efecto invernadero, Guterres ha instado a tomar medidas inmediatas para abordar el cambio climático. La Organización Meteorológica Mundial ha reportado que julio de este año ha sido el mes más caluroso registrado en la historia del planeta.
La era de la ebullición global se caracteriza por un conjunto de circunstancias alarmantes que abarcan desde la calidad del aire irrespirable hasta el aumento insoportable de las temperaturas. Los efectos adversos del cambio climático se hacen evidentes en eventos climáticos extremos, como lluvias monzónicas intensas, incendios forestales devastadores y golpes de calor mortales. Estas situaciones desencadenan una serie de tragedias humanas, como la pérdida de vidas, desplazamientos forzados y un impacto significativo en la salud y la seguridad de las personas.
En Perú, un país altamente vulnerable a los efectos del calentamiento global, la situación ilustra claramente los desafíos que enfrenta. El derretimiento acelerado de los glaciares en la Cordillera de los Andes amenaza el suministro de agua dulce, que es vital para la agricultura, la generación de energía y el consumo humano. Además, las intensas lluvias y deslizamientos de tierra causados por el fenómeno climático de El Niño han provocado la destrucción de viviendas, la pérdida de cultivos y la interrupción de las actividades económicas.
La contaminación del aire también es un problema grave en Perú, especialmente en las ciudades densamente pobladas como Lima. Las emisiones de gases contaminantes provenientes del tráfico vehicular y las industrias contribuyen a la mala calidad del aire.
La era de la ebullición global es una llamada de atención para la humanidad. Los impactos del cambio climático son cada vez más evidentes, como lo demuestran los eventos climáticos extremos y las condiciones ambientales insostenibles. Para abordar esta crisis, se requiere una acción climática inmediata a nivel global, que incluya la reducción significativa de las emisiones de gases de efecto invernadero, la transición hacia fuentes de energía renovable y la implementación de medidas de adaptación para proteger a las comunidades vulnerables. Se deben implementar políticas para mejorar la calidad del aire y reducir la contaminación.
Fuente: Naciones Unidas
