Tiempo de lectura: 1’ 45’’
El calentamiento global es una de las principales problemáticas a nivel mundial. Con el paso de los años, su impacto se ha hecho más visible, dejando como consecuencia el deshielo de glaciares, inundaciones, sequías y ciclones. El paso del ciclón Yaku ocasionó lluvias extremas en el norte del Perú y lluvias anormales en la capital, ocasionando desbordes de ríos y huaicos que dejaron miles de damnificados.
Asimismo, en julio del presente año, 2023, se experimentó un notable aumento de las temperaturas, alcanzando niveles históricos en diversas partes del mundo. En la ciudad de Lima, en pleno invierno, se reportó un récord de temperatura máxima de 26 °C, marcando un hito sin precedentes. Además, en Europa se registraron temperaturas extremas de hasta 43 °C, mientras que en China se alcanzaron 56 °C.
El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que el mundo ya no se encuentra en la etapa del calentamiento global, sino en la de la «Ebullición Global».
El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (SENAMHI), explicó que la ebullición global implica que la crisis ambiental y el efecto invernadero derivado alcanzaron «un punto crítico». Este cambio era esperado para el 2030 o 2050; sin embargo, el proceso se ha dado de manera acelerada, lo cual es alarmante.
Perú destaca como uno de los países más vulnerables ante los desafíos del cambio climático debido a una combinación de factores, tal como una gran cobertura de ecosistemas sensibles, esto se refleja en la afectación de sectores claves como la agricultura y la pesca, los cuales dependen en gran medida de condiciones climáticas estables para prosperar.
Ambas actividades comprometen la inseguridad alimentaria, dañando así a la población vulnerable y a familias que dependen económicamente de estas actividades.
Se deben tomar medidas para revertir nuestra realidad climática y evitar seguir ahondando la crisis.
Fuente: ONU
