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La Amazonía, considerada la mayor fuente tropical del planeta, pierde cada año vastas extensiones de selva, lo que conlleva la emisión de grandes cantidades de gases de efecto invernadero. Esta problemática se debe a la deforestación, la explotación de minerales y petróleo, así como la expansión de las áreas agrícolas y ganaderas. Los impactos de esta pérdida podrían ser devastadores, ya que provocaría un cambio drástico en el clima de América del Sur, agravando la crisis climática y afectando al planeta en su conjunto.
Conscientes de esta situación, los países pertenecientes a la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA) se reunieron en Colombia el pasado 11 de julio, con el propósito de impulsar medidas inmediatas para preservar la selva tropical más extensa del mundo.
«Para sostener la Amazonía, según la ciencia, necesitamos sostener 80 % de sus bosques en pie y no lograr pasar más allá del 20 % de deforestación, sin embargo, ya estamos en el 17 %», expresó la ministra colombiana de Ambiente, Susana Muhamad.
No obstante, el mandatario de Brasil señaló que las decisiones políticas son insuficientes si no se cuenta con un respaldo financiero adecuado para conservar la selva amazónica. Para lograr este objetivo, se estima que se requiere una inversión anual de 3.3 mil millones de dólares.
La protección de nuestros bosques necesita el apoyo económico de todos los países involucrados, como el respaldo de la comunidad para frenar la deforestación y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. En aquellos lugares donde sea posible, también se deben llevar a cabo proyectos de reforestación en las áreas degradadas.
Fuente: Stakeholders
